Su consumo es muy común en Japón y Rusia, siendo en este útlimo un grano muy utilizado para papillas y alimentación infantil, así como para los deportistas de élite que consiguen fibrar más su cuerpo, secando la grasa circundante, pues es un grano muy energizante.

Múltiples son sus propiedades, sobretodo por su contenido en rutina, un bioflavonoide que fortalece el sistema circulatorio, reforzando los capilares y vasos sanguíneos. Como curiosidad, resulta un antídoto ante cualquier tipo de radiación. Este poder medicinal se traslada a  enfermedades vasculares y por tanto asociado a la obesidad, colesterol, hipertensión y diabetes.

Posee la misma cantidad de fibra que los granos integrales, y junto con la fagomina, una molécula que reduce la absorción de la glucosa y permite controlar el apetito, resulta genial para dietas de adelgazamiento.

A nivel energértico es de naturaleza Yan ( masculino, calor, seco). Consumido por las mañanas como cereal junto con el mijo, da mucha energía, es menos drenante que éste último pero más caliente, y por ello es genial para acabar con el cansancio, tonificando el corazón y el bazo. Es ideal para los meses frios del calendario.

Todo lo que da energía también sube el ánimo, por ello también es recomendable en estados de tristeza, depresión, ansiedad… pues sus hidratos de carbono de cadena lenta: 70% de almidón, desprende energía constante al cerebro, sin picos de glucosa. Ello desemboca en sinergia con las vitaminas que posee del grupo B (sistema nervioso) en especial en niacina, lisina (la mayoría de cereales contienen muy poca) y magnesio, un excelente relajante muscular, que además interactúa a nivel osteo articular ( ayudando a fijar el calcio en los huesos).

Se puede consumir en el desayuno, y como segundo plato, se cuece como el arroz, mijo, cus-cús, amaranto, etc. pero si antes se tuesta un poco alcaliniza el cuerpo, es decir reduce la acidez del organismo, y por tanto refuerza el sistema inmunológico.

En Japón se utilizan almohadas para el sistema muscular de cervicales y hombros; y los indios Hopi infusionan las hojas para las hemorragias post-parto, y elaboran cataplasmas con las semillas para la producción de leche en madres lactantes.

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