La meditación es absolutamente necesaria para quienes quieren tener una vida mejor y más plena. Te proporcionará alegría interior y paz mental. La meditación es la respuesta si quieres simplificar tu vida, si quieres colmar tu vida, si quieres tener alegría y ofrecer alegría al mundo en general.

“Los componentes químicos de los diversos alimentos vibran en un rango variable. Cada partícula de comida es una masa de energía. La ingesta de ciertos alimentos establece vibraciones discordantes en el cuerpo físico que lanza a la mente a un estado de oscilación y desequilibrio. La concentración mental se vuelve difícil y el pensamiento elevado es perturbado, pues los pensamientos elevados implican vibraciones finas”. Swami Sivananda

El estilo de vida que llevamos nos facilita la meditación o nos aleja de ella. La mente está formada por la parte más sutil de los alimentos. Si la comida es impura, la mente también se vuelve impura en sus funciones y por tanto en la práctica de la meditación. Somos lo que comemos, esta es la máxima de los antiguos sabios de La India, hoy aceptada en Occidente.

La comida ejerce una tremenda influencia en la mente. Obsérvalo en tu vida diaria. Tras una indigesta de comida suntuosa y pesada resulta muy difícil controlar la mente. Ésta corre, vagabundea y salta como un mono todo el tiempo. El alcohol causa una gran excitación mental.

Según sea el tipo de alimentos que ingerimos y de las bebidas con las que nos hidratamos así será nuestra práctica meditativa.

Los alimentos que incrementan la vitalidad, la energía, el vigor, la salud y la alegría, y que son deliciosos, blandos, substanciosos y agradables son estimados por el meditador.

 

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