La cúrcuma es una especie que se la conoce comúnmente como condimento principal del curry

 Hace poco más de un año y medio que descubrí las propiedades de la cúrcuma, a raíz de unas molestias en la rodilla, que resultaron ser una inflamación por roce, producido por un mal posicionamiento de la rótula ya de nacimiento. Después de provar varios antiinflamatorios naturales dí con el remedio que sintonizaba conmigo: la cúrcuma.

Una de las cosas que he aprendido a lo largo de mi experiencia es, que cada persona debe encontrar su planta, su especie, su flor, su alimento… porque no a todos nos funciona lo mismo. En mi caso la cúrcuma supuso un fantástico antiinflamatorio. Pero mi sorpresa fue más grande, al irle dando rienda suelta, como siempre, a mi curiosidad y aprendí sus maravillosas propiedades como antioxidante y  depurador hepático (hígado). Como alimento de energía YAN es vigorizante y reconstituyente, además de ser un gran digestivo y aliado en la cura de la acidez gástrica, como otro de sus «colegas»: el jengibre.

En el 2011 un equipo de investigadores de la Universidad de UCLA,  publicaron un estudio sobre 21 pacientes, en el que se confirma la eficacia de la cúrcuma como tratamiento oncológico, reduciendo una enzima responsable de la inflamación tumoral. La cúrcuma también previene la artritis y disminuye la  destrucción ósea, según otro estudio de la Universidad de Arizona.

Mientras tanto, yo os animo a que la incluyáis en vuestra alimentación diaria. Una pizca de esta especie es suficiente, mezclada con zumos, usada como colorante para arroces, pasta, verduras, sopas, etc. Vuestro organismo lo agradecerá en forma de una sangre depurada y limpia.

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