Hoy os propongo que proveis el AMARANTO, un ancestral pseudocereal inca, ya que botánicamente no lo es (es el mismo caso de la quinoa), y que por suerte para todos se ha vuelto a recuperar, pues parece ser que se dejó de cultivar hace tiempo.​

 Con altas propiedades nutricionales, tiene más hierro que las espinacas, contiene mucha fibra, hierro, vitamina C, magnesio, calcio (comparable a la leche de vaca) y otros muchos minerales. Su contenido en proteína es equilibrado, aunque tiene mucha más cantidad que nuestros cereales , siendo interesante resaltar la presencia de lisina, un aminoácido que está falto en el resto de cereales, y es básico en la alimentación, pues está dentro de los 10 aminoácidos esenciales (el organismo no lo produce). Altamente digestivo, aporta múltiples beneficios para quien no tolera el trigo, u otro tipo de cereal, por lo que la buena noticia es que es apto para celíacos. Lo bueno de esta planta es que se aprovecha todo: semilla, hojas, tallo, para múltiples funciones no sólo alimenticias.​

Y como apunte final, el Amaranto fue uno de los alimentos seleccionados por la Nasa para alimentar a los astronautas.

Share This