Un desayuno completo se compone de todos los grupos de alimentos bien coordinados: carbohidratos complejos (fruta fresca, cereales, pan, frutos secos,etc) y proteínas ( tofu, soja, leche vegetal, huevos, queso, derivado de carne como jamón, etc).

Los carbohidratos simples como bollos, croissants, mermeladas, mantequillas, etc es un tipo de energía que el cuerpo absorbe muy rápidamente, demasiado ricos en azúcares y grasas que si no quemamos se acumularán en caderas, abdomen, etc. para luego dejar esa sensación de hambre a media mañana, y «trincarnos» cualquier alimento que nos sacie, comiendo más de la cuenta y picando entre horas.

Por ello, os propongo levantaros un poquito antes o dejar parte del desayuno preparado por la noche, y empezar el día comiendo fruta fresca (leeros el artículo «la importancia de comer crudo» http://idril72.wix.com/ingredients#!menu-1/c15ad ), un zumo natural, seguir con un gran bol de cereales con leche, o un bocadillo mediano, para acabar con una infusión digestiva ( a la que podéis añadir un poco de jengibre, cúrcuma o carda-momo). El café no os lo recomiendo, pues es un estimulante con efecto rebote que daña enormemente las funciones del hígado, y si se mezcla con leche animal, acidifica y rompe todo el proceso de digestión ( próximamente ampliaré esta información).

Una vez hayáis escogido lo que más os guste en cuanto a fruta, zumo, cereal, etc, es importante que comáis despacio y mastiquéis bien, ya sé que muchos diréis que no tenéis tiempo, pero aquí está uno de esos primeros cambios de hábito que podríais conseguir, levantaros media hora antes para disfrutar de un desayuno de REY.

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